Voto de la clase trabajadora

Lunes, 15 Septiembre   

El traspiés de la ex primera dama en Ohio obedece, en gran medida, a la capacidad de Obama para cortejar el voto de la clase trabajadora que apoyó inicialmente a Hillary. Ohio, un estado minero y manufacturero, ha perdido más de 200.000 puestos de trabajo en los últimos ocho años y tiene una de las tasas de desempleo más altas del país.
De ahí que tanto Hillary como Obama hayan tratado de capitalizar el descontento de la clase obrera.
Nuevos puestos de trabajo
La popularidad de Bill Clinton en Ohio, un estado que lo apoyó en las elecciones presidenciales de 1992 y 1996, ha jugado a favor de Hillary, como también lo han hecho sus promesas de crear nuevos puestos de trabajo y ofrecer un seguro universal de salud.

Pero Obama le ha comido terreno en el frente obrero gracias a su aura de triunfador y al respaldo del Sindicato Internacional Hermandad de Camioneros y otras dos importantes agrupaciones sindicales con más de cuatro millones de miembros combinados.
El senador por Illinois, por lo demás, tampoco ha dudado en recordar que Hillary ha apoyado políticas comerciales a las que muchos trabajadores en Ohio culpan de la pérdida de sus puestos de trabajo. Pese a esas desalentadoras señales, Hillary no tira la toalla.